He de reconocer que las clases de esta semana me están encantando, no sé si será por los temas tratados realmente interesantes, por los ponentes que saben cómo llamar nuestra atención, por lo totalmente inesperado, ó simplemente por una mezcla de las tres.
Centrándome en la conferencia magistral recibida esta mañana del miércoles, puedo decir que quedé totalmente enganchada por el tema, que siempre me ha interesado, en este caso de las relaciones surgidas a la hora de trabajar en equipo; el caso específico del ponente tan revelador; la experiencia y los conocimientos compartidos; cómo gestionar pero teniendo en cuenta a las personas que te rodean… todo tan ilustrativo, anteponiendo por encima de todo el ser una buena persona y actuar como tal.
Algo que me suele impactar mucho, y que recopilo principalmente para saciar mi curiosidad, que hoy ha sido del todo satisfizo, son aquellas frases que van mucho más allá. Por ello, me gustaría comentar algunas de ellas:
“El pensamiento más irracional que se puede tener, es pensar que los humanos somos racionales”, algo tan característico en nosotros, cuando nos dejamos llevar por el corazón.
“Predicar con el ejemplo y transformar los dichos en hechos, son los atributos esenciales del liderazgo afectivo”, ante todo hay algo fundamental a la hora de gestionar, que consiste en hablar menos y demostrar más.
“Conocer a los demás es conocimiento, conocerse a sí mismo es sabiduría, manejar a los demás requiere habilidad, manejarse a sí mismo exige fuerza interna”, en este caso ésto se adquiere con la experiencia que te dá la vida, sólo hace falta tiempo y paciencia.
“Conoce tus limitaciones, sé humilde y sonríe”, hay que reconocer que quien tenga estas virtudes, además de ser una buena persona, podrá llegar a ejercer como un buen gestor.
“Las personas necesitan confiar y que confíen en ellas”: parece muy evidente pero cuán difícil e importante es llegar a conseguirlo.
“La honestidad se cobra en confianza”
, en mi opinión ambas van totalmente ligadas.
”La creación y consolidación del talento precisa de tres recursos exactos: tiempo, confianza y carácter”, que con las tres virtudes anteriormente comentadas, parece el cóctel perfecto para ser el gestor del año.
Debido a la circunstancias por el ponente en lo referido a su enfermedad, transmitió una calma que podía llegar a entenderse como la fase final de la aceptación completamente asumida, llegando inclusive a la resignación que te dá la experiencia, pero a su vez, exprimiéndole todo el jugo que en estos casos se puede conseguir y regalándolo para que nosotros podamos utilizarlo de la misma manera, independientemente de que alguna vez nos encontremos en una situación parecida y podamos transformar la enfermedad en vida, que por medio de sus enseñanzas quedará siempre en nosotros.
De este modo, tengo que admitir que hoy he añadido una palabra nueva a mi vocabulario, jamás la había escuchado, al igual que muchas otras a lo largo de este máster (principalmente las relacionadas con la economía), pero que sin embargo, se me ha quedado grabada, R E S I L I E N C I A. Supongo que su significado me es familiar, después de haber sufrido una enfermedad durante un período de mi vida no muy lejano, y del que me encuentro totalmente recuperada en estos momentos, puedo reconocer que estoy entre esas personas que han aprendido de la adversidad y han salido reforzadas. Por ello, creo que otra palabra que debe ir siempre unida a ésta, es la esperanza, que aunque pienses que te ha abandonado, cuando menos te lo esperas, resurge entre las cenizas dándote un poco de aliento para seguir respirando aunque te parezca que ya estás en el último aliento. De ahí puedo introducir otra frase “El suelo en el que te caes es el mismo en el que te vuelves a levantar”, cuanta razón hay en ella.
Dentro de todo lo que podamos añadir a la confianza y claro está, a su antónimo, podríamos alargar la lista, pero simplemente me gustaría añadir algunas más que me parecen de vital importancia.
La confianza promueve honestidad, integridad, respeto, justicia, resiliencia, humildad, compromiso, responsabilidad, competencia, autenticidad, alegría, compromiso, amistad, lealtad…
La desconfianza, en cambio, crea mentiras, rumor, cinismo, egoísmo, deslealtad, culpa, miedo, decepción, ignorancia voluntaria y deliberada, resentimiento, rechazo, rencor, ansiedad, incomodidad…
Para cerrar esta reflexión quiero terminar escribiendo palabras textuales del ponente a raíz de una pregunta que le hizo Óscar, simplemente me parece genial “La forma de recuperar la confianza perdida se centra en conocer el error cometido, pedir perdón a quien hayas herido y tener una paciencia ilimitada”.
ARANCHA